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jueves, 7 de marzo de 2013

LECTURA Y CONCENTRACIÓN DEL NIÑO


Será fácilmente observable y deducible, distinguir a los niños tienen más facilidad para la lectura. El niño de ojo átono o caído (dibujo nº2), aun teniendo mucha imaginación, se cansará mucho antes de leer que el niño de ojo tónico o rasgado (dibujo nº3). El nº2 es el típico niño que se dice “¡si el niño es listo, suspende porque quiere!”, pero tenemos que ser conscientes realmente del porque, y facilitarle por todos los medios más descansos que al resto de niños, por ejemplo mandándoles a buscar alguna cosa fuera del aula, y que parezca que el profesor lo ha elegido al azar, para que el resto de la clase no se queje.
Lo importante es que seamos conscientes que este niño no puede rendir durante tanto tiempo. Esto no significa que sea más o menos listo, sino que su predisposición a la lectura es inferior. No obstante y como contrapartida, el ojo átono ofrece más imaginación e intuición, pudiendo ver con imágenes todo lo que se piensa. Este tipo de niños o personas, ya ven las cosas como serán antes de terminarlas. De los ojos átonos nacieron genios como Albert Einstein. No debemos subestimar a nadie, sino tan solo comprender, obrar, y facilitar los medios del aprendizaje siempre y cuanto esté en nuestras manos. Muestro los 2 tipos, con el primero como referencia no modificada.


EL ENTORNO DEL NIÑO O ALUMNO

Numerosos estudios indican que cuanto menor es el aula, mayor es el rendimiento del alumno. Los colores también influyen en el estado emocional y de atención, tomando como preferencia colores cálidos como naranjas o amarillos pálidos, y por último los fríos como azules o verdes. La iluminación también juega un factor importantísimo e imprescindible, ya que una clase con luz tenue dificulta el estudio, siendo siempre una iluminación brillante, pero tampoco cegadora, ya que entonces producía estrés. Si dejásemos elegir al alumno su propio lugar en clase, seleccionarían el área acorde a su comportamiento. El niño activo escogería la zona de participación, y el pasivo o tímido la de menor. Si nosotros cambiamos esta ubicación, recogeremos inminentemente mejores frutos del escolar. A continuación, expongo un esquema del lugar de mayor participación en clase, la cual deberíamos reservar a niños distraídos o con problemas de aprendizaje. Niños de boca grande (necesidad de hablar), ojos grandes (distracción) o figuras como el “disperso reaccionante” entre otros, deberían ocupar el área de participación.

Ilustración y textos: Moisés Acedo Codina
Modelo: Moisés Acedo Codina
Morphopsychologue nº3898 SFM París

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