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miércoles, 29 de mayo de 2013

LOS 7 PECADOS CAPITALES EN EL ROSTRO


LOS 7 PECADOS CAPITALES EN EL ROSTRO

Aunque el tiempo ha evolucionado y los conceptos de pecado también, es interesante y he considerado oportuno, plasmarlos morfológicamente en 7 rostros a modo básico, no para seguir a pies juntillas, ya existen muchas variantes, sino como una práctica o aplicación más de Morfopsicología y las tendencias innatas. Aunque generalmente los vicios se plasman en la zona inferior, existen otros elementos que cabe estudiar. Los 7 pecados capitales son una clasificación de deseos en exceso (vicios), y que llevan a cometer muchos pecados o delitos para llegar a conseguirlos:
soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula y pereza.
Esta clasificación de vicios, forman parte de las primeras enseñanzas cristianas: capital (cabeza u origen del pecado). A continuación plasmaré cada uno de ellos con su localización facial.

La soberbia:
Es lo mismo que decir presuntuosidad, orgullo o arrogancia. Ello lo veremos plasmado en unos pómulos anchos y prominentes, es decir, con una dilatación en anchura a nivel emocional, con nariz pequeña o retraída para su zona tan ancha. Esta morfología denota narcisismo y egocentrismo, girando todo entorno a uno, con gran necesidad de representación, reconocimiento y protagonismo. Si a este dato ególatra le sumamos un mentón en RL (proyectado), tendremos sin lugar a dudas la soberbia personificada, o lo que es lo mismo “primero yo, segundo yo y tercero yo”.

La avaricia:
Se plasma con muchas necesidades en cuanto a acumular se refiere, con poca o nula salida para compartir. Este tipo de rostros podrían ir desde un triple retractado o un concentrado con receptores retraídos. En este caso ilustraremos la avaricia con un concentrado y por tanto, un rostro dilatado, con receptores pequeños, sobre todo la boca que será de labios finos, apretada y corta. También podría existir la tendencia de una nariz hacia la zona instintiva (dinero) y mentón hacia arriba, dando una imagen semilunar o de luna menguante. En este tipo de rostros existe la tendencia innata de acumular; el saco es grande y la salida (boca) pequeña. Son como un saco o hucha que lo que entra no sale.

La envidia:
Es un sentimiento que hace padecer a la persona, e incluso puede acabar con la vida rápidamente si la misma es grande. Es un inconformismo tiránico hacia el entorno, y por tanto, se plasmará sobre todo en un rostro angustiado, con arrugas de muecas y gestos constantes de represión. Los receptores serán carnosos (demanda) con orificios pequeños o resguardados (carente oferta). Entre otros, la mirada será denotará ambición. La cara estará dispuesta “en tenaza” (todo para mí) y con las comisuras de la boca hacia abajo. Es un rostro parecido al de la avaricia pero con más tensión en los rasgos, ya que el individuo sufre constantemente, con predisposición al odio recurrente.

La gula:
La glotonería podremos verla principalmente en una boca de labios carnosos, generalmente tónica (activa), indicando gran debilidad por la comida y buena mesa, así como también en una zona instintiva dilatada, que en todo caso, será carnosa y ancha. La gula es un exceso de alimento, que generalmente indicará predisposición a lo cómodo y escasa actividad. Puntualmente, podrá plasmarse en una boca entre abierta, y sienes algo huecas, obligando a comer al individuo de modo obsesivo, para abastecer su posible zona baja en expansión.

La pereza:
La gandulería y escasa o nula actividad, la veremos dibujada en un rostro alargado. Recordemos que todo lo largo es más paciente pero también más pasivo, sin embargo, lo corto es siempre algo impaciente pero dinámico. El color de la piel será pálido o blanquecino, ya que la sonrosada pertenece al grupo de los activos. Además del rostro largo, encontraremos elementos de átonos (pasivos), como la zona instintiva acolchada, receptores caídos o carnes flojas. Este tipo de rostros suelen tener la mirada perdida. Todo lo relativo a la pereza estará ligado a lo alargado o falta de tono en el rostro, sobre todo de marco o zona instintiva o baja (falta de actividad).

La ira:
Podremos descubrir la ira en las formas abolladas (pasión y tensión), en la RL abundante (primario o falta del “Yo”) sobre todo a nivel superior e instintivo, en la RLN (aplanamiento lateral de las mejillas) y con zona emocional ancha (imposición de propia voluntad) pero corta (poca paciencia). Podríamos imaginar un abollado, de anchos pómulos, frente inclinada, proyección del mentón hacia delante y mirada que emana odio, de ojos brillantes y enrojecidos. Resumiendo, lo evaluaremos en un rostro que da la sensación que está “a punto de estallar”.

La lujuria:
La lascivia podremos verla plasmada, como mayormente en los vicios, en una zona instintiva ancha y de labios carnosos (demanda de placeres terrenales y banales), pero en este caso, con la boca entre abierta por dejadez y falta de control. El espacio naso labial también es extremadamente corto, indicando falta de control en la demanda material. El Marco tendrá tendencia a la forma “trapezoide”, con la zona cerebral más retraída. Los ojos, en este caso son átonos (débil conciencia de si), pero también cabe la posibilidad de tonicidad, que en tal caso existirían criterios propios. La sien podrá estar hueca o muy vacía, volviendo compulsivas sus necesidades.

Ilustración y textos: Moisés Acedo Codina
Morphopsychologue nº3898 SFM París

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